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Como prevenir el Consumo de Drogas. Lo que los padres deben saber

GUIA PARA PADRES

Lo que los padres deben saber frente al consumo de drogas.

Tenés un hijo, sos responsable

Si tenés un hijo adolescente, seguramente por tu cabeza habrá pasado la preocupación por la droga y no estás exagerando. El problema es real. Existe. Pero antes de ponerte nervioso, tenés que saber qué es la droga. Qué tipo de drogas hay. Qué efectos tienen. Y sobre todo, tenés que saber que los padres, como vos, pueden hacer mucho por evitar que sus hijos se vuelvan adictos. Porque la adicción a las drogas es un problema que también puede evitarse, con prevención.

Nunca hacer de cuenta que “aquí no pasa nada”

A veces, desde las conductas características de un adolescente, se salta a otras cosas. Cosas que ya no son fáciles de manejar. Y de pronto, de una situación común pasamos a una situación fuera de control. La adicción a una droga resquebraja y deteriora la vida de una persona. Se pierden muchas cosas por el camino: el rendimiento escolar, los viejos amigos, los afectos familiares, los simples valores como no robar, la autoestima, la calidad de vida, la salud y en ocasiones, la vida.
La adicción a las drogas tiene un costo muy alto y vos tenés que saber cuál es.
Pero esta pendiente destructiva de la droga es la que vos como padre podrás tratar de evitar, con comprensión, información y comunicación.

Comprensión, para partir de la base

Antes que nada tenés que tener presente que tu hijo está pasando por una crisis, que lo hace inestable y vulnerable.
Vos también pasaste esa crisis, todos la pasamos. Es la adolescencia. Entonces no te extrañará ver que tu hijo se encierra a escuchar música a todo volumen, que habla en jerga con sus amigos, que se pone ropa un poco “atípica” y quizás supongas que alguna vez ha consumido algún tipo de droga.
Pero una cosa es la rebeldía típica del adolescente –algo, si se quiere, natural- y otra cosa es la adicción. Tenés que distinguirla.

Hablar del tema

Es fundamental. Pero nunca hables desde la posición del sabelotodo. Ni te pongas en una posición amenazadora, policíaca. Siempre tratá de escuchar, sin condenar. No lo pongas en la incómoda situación de preguntarle:
“¿Alguna vez consumiste sí o no?”. Lo más probable es que no te diga la verdad. Mucho mejor es que empieces por preguntarle sus propias opiniones. Respetándolas.
Pero si la conversación es propicia, no lo dudes. Da vos también tu propia posición sobre las drogas. No quiere decir que le des un aburrido sermón. Pero sí que le digas que lo querés mucho. Tanto, que verlo hacerse daño con las drogas te haría mucho mal.
Porque es bueno que tu hijo sepa que la adicción a las drogas puede hacerle daño. Y que es importante no involucrarse con ellas. Es bueno que vos se lo digas, de algún modo. Tu posición tiene que ser clara y firme.
Hablá con el corazón. Aunque tu hijo no te de una respuesta en el momento, la conversación le va a quedar adentro. Y tarde o temprano, lo tendrá presente.

Qué es la droga. Y qué tipos hay.

Las drogas son sustancias sintéticas o naturales que provocan cambios físicos o psíquicos al ser consumidas. Provocan menor o mayor adicción, según la droga que sea. También hay individuos con mayor o menor propensión a volverse adictos y situaciones sociales que pueden favorecer la dependencia.

Aunque las drogas afectan directamente al individuo, su consumo viene acompañado de una serie de trastornos que también perturban a la familia y a la sociedad.
El caso más claro es el del alcohol que está asociado a la violencia doméstica.

Drogas Estimulantes –

Cocaína, anfetaminas, nicotina, cafeína; Excitan al sistema nervioso central, produciendo actividad febril, agresividad, euforia, trastornos de sensibilidad, alucinaciones, depresión e insomnio.
La cocaína afecta al sistema cardiovascular y puede producir taquicardia y ataques cardíacos.
Causan gran dependencia.

Drogas Depresoras –

Alcohol, benzodiazepinas (tranquilizantes), opiáceos (morfina, heroína); Disminuyen el funcionamiento del sistema nervioso, produciendo falta de coordinación motriz y confusión mental, embotamiento y sedación.
El alcohol, a continuación de tomarlo, causa desinhibición pero luego depresión y produce gran variedad de repercusiones orgánicas, afectando prácticamente a todos los órganos y sistemas del cuerpo.
Causan gran dependencia.

Inhalantes: Son vapores provenientes de sustancias de uso común, como ciertos pegamientos, nafta, acetona y aerosoles.
Al ser aspirados producen euforia, falta de coordinación y orientación, daños a la percepción y pérdida del apetito.

Drogas que producen alteraciones en la percepción –

Marihuana: Altera el sentido del tiempo, la realidad, la coordinación y los reflejos. Aumenta el apetito, provoca risa. Afecta la memoria inmediata y produce desgano. Se fuma. Junto con el alcohol, se considera, en ocasiones, vía de entrada hacia las otras drogas.

LSD, hongos alucinógenos, floripón, éxtasis: Causan alteraciones de la percepción, distorsión de la realidad, sobreexcitación de la imaginación y depresión.

DEFINICIÓN DE LA OMS:

Droga es “toda sustancia que introducida en el organismo por cualquier vía de administración, produce una alteración, de algún modo, del natural funcionamiento del sistema nervioso, y es además susceptible de crear dependencia, ya sea psicológica, física o ambas. Es decir, que modifica el modo de ser “natural” de la persona, su conducta, sus percepciones y su modo de relacionarse con el entorno y con si mismo”

¿Cómo prevenir?

En los jóvenes adictos a las drogas, éstas funcionan como modo de llenar un vacío existencial muy fuerte. Soledad, baja autoestima, incapacidad de comunicarse con los otros, son sensaciones que se buscan paliar en la adicción.
Por eso, para prevenir el consumo de drogas, es necesario tener presente:

- Necesidad de tener un sentido de la vida.
Tenemos que fomentar el juego, la creatividad, el deporte, donde el joven tenga posibilidades de crecimiento personal y de autoafirmación. Es muy importante valorizar y orientar al adolescente en el uso de su tiempo de ocio.

- Marcar firmemente los límites
Sembrar desde la niñez en el seno de la familia los valores de responsabilidad, disciplina y solidaridad. Ser excesivamente permisivos con los hijos es una manifestación de abandono que se debe evitar.

- Establecer vínculos de amor
Evitar los castigos injustos, la represión, el exceso de autoridad. Asimismo, evitar la ausencia de los padres y la falta de apoyo afectivo. Compartir actividades en común. No limitarse a brindar alimentos, objetos y dinero.

- Predicar con el ejemplo
Orientar a tus hijos en los valores en que vos creés, pero nunca tener un doble discurso. Si les inculcás los valores de la honestidad, la sinceridad, la tolerancia, vos como padre también tenés que actuar con estos parámetros.

- Evitar el consumo de drogas legales frente a tus hijos
El alcohol, el tabaco, los psicofármacos, son drogas legales y a pesar de no tener connotaciones delictivas son también muy peligrosas. El consumo profuso de estas drogas frente a los hijos puede evidentemente inducirlos a probar con éstas y otras.

- Y sobre todo escucharlo,
Con amor y comprensión, hablando con él, respetándolo como persona y recordándole claramente que cuenta contigo, que no está solo.

¿Qué hacer en caso de necesitar ayuda?

Puede suceder que la prevención no sea suficiente, y que tengas que enfrentar en tu propio hijo el problema de la adicción a las drogas.
En primer lugar, tenés que pensar que no es lo mismo “ser un drogadicto” que “estar drogado”.
Si tu hijo ha consumido puntualmente alguna sustancia, lo mejor es abordar el tema con comprensión y comunicación.
Pero si tu hijo ya es un adicto, tendrás que pedir ayuda a profesionales, a grupos, a gente que puede orientarte y que tiene experiencia al respecto.

¿Y cuándo considerar adicto a un adolescente?

Pensá que un adicto es una persona que ya no puede parar, que no puede controlar el consumo de drogas y necesita compulsivamente la sustancia. Gran parte de su tiempo lo ocupa pensando en la droga, que así se vuelve un asunto central en su vida. Y sobre todo, ya no puede medir las consecuencias negativas de sus actos. Por ejemplo, si a pesar de haber tenido accidentes a consecuencia del alcohol, la persona sigue tomando, entonces estamos ante una problemática de adicción que necesita recibir ayuda.
Si tu hijo se halla en una situación similar, no dudes en llamar a alguna Institución de ayuda. Tu hijo está en estado de riesgo. Tenés que hacer algo.

HABLAR es TRATAR el tema