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Enseñanza de Catolicismo en Escuelas Públicas

Desde hace ya varios años, tenemos en el Perú, la “Libertad de Culto”, es decir que entre otras cosas, nadie puede ser discriminado por sus creencias religiosas o por la fe que profesan. Siendo la Iglesia Católica, que por muchos años a mantenido su estatus de “Religión Oficial”, la que se ha visto más afectada por esto.

Dado que la globalización empuja a los estados a ser más abierto con otras confesiones, se vio en la necesidad de separar lo que por siglos se había mantenido unido, el estado y la iglesia. Pero aún quedan prácticas que nos invitan a la reflexión.

En el primer trimestre de este año, el estado peruano, consideró la necesidad de evaluar a los profesionales docentes, a fin de que por concurso, accedan a una plaza en el sector público.

Dentro del esquema evaluativo se presentaron preguntas relacionadas netamente con la doctrina católica. Era de esperarse entonces que los docentes que no profesan esa doctrina se vieran vulnerados en sus derechos constitucionales, a lo que el viceministro de educación, tratando de poner paños fríos, empeoró la situación al declarar que esas preguntas se daban porque en los colegios del estado se enseña la doctrina católica.

¿Cómo?, nuestra actual y vigente Constitución Política establece en su ART. 43 que el Perú es una República democrática, social, independiente y soberana. Un Estado laico se basa en la separación entre lo político y lo religioso, en libertades fundamentales como la libertad religiosa y de conciencia así como en la igualdad y la no discriminación por credo, opinión, sexo, raza, etc.

¿No sería mejor que en las instituciones educativas del estado, se brinde una educación basada en valores y elementos religiosos de cultura general, como estudio comparativos, historia, influencia religiosa en las artes, etc.?, o ¿es acaso que el gobierno peruano apaña el monopolio que ejerce la Iglesia Católica sobre la enseñanza en colegios públicos?

Espero que desde nuestra reflexión, el gobierno tome conciencia y comience por revisar todos aquellos lineamientos políticos que excluyen y marginan a los pobladores peruanos, ¿lo hará, o es mucho lo que está en juego, dado la influencia y el poder que tiene la Iglesia Católica? Solo se sabe que en lugar de avanzar a un Perú mejor, más unido y más integrado, estamos estancados o retrocediendo inútilmente.