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El debate de Rajoy y Zapatero

Ayer algunas cadenas televisivas retransmitieron el gran famoso debate entre Rajoy y Zapatero. Naturalmente no perdí el tiempo en verlo entero pero sí lo suficiente para observar sus técnicas teatrales.

No es de esconder que todo estaba bajo su control. Todo estaba estudiado al máximo, desde la ropa que llevaban, los temas a tratar y hasta las intervenciones de cada uno. La postura que debían adoptar delante de la cámara había estado más que vigilada. Pero no tan sólo la manipulación venía por parte de Rajoy y Zapatero sino también del programa encargado de enregistrarlo. El moderador sabía perfectamente en qué momento debía intervenir y en qué no, los cámaras habían pactado previamente con el equipo de los socialistas y con el de los populares los enfoques y los ángulos de cámara que recibirían cada uno de ellos. Así pues, la improvisación y el carisma no tenían lugar. Todo, absolutamente todo, estaba bajo su previsión.

Después de toda esta manipulación, aún me parecía más ridículo el énfasis con el que cada dirigente mostraba sus propios gráficos, naturalmente, hechos a medida. Supongo que el cara a cara se basó en lo que se basan todos los políticos: cada uno criticaba la legislatura del otro.

¿Y porqué este debate entre Rajoy y Zapatero? ¿Qué pasa con los otros partidos? Es verdad que actualmente el panorama político está basado en la confrontación entre estos grandes partidos, pero también que los partidos minoritarios cada vez están alcanzando más protagonismo. Este tipo de programas fomentan el tan malo sistema bipartidista basándose en la discriminación de los demás partidos que, no olvidemos, también forman parte del panorma político.

TV3 decidió no emitir este debate precisamente por estas razones.


Depende

Los medios siempre tratan de centrar su atención en los que, consideran, serán los principales contendores en la batalla electoral.

Sin embargo la aceptación o no por parte de los ciudadanos a una u otra idea, aunque recibe influencia de los medios, depende principalmente de las posibilidades de un discurso político de generar fenómenos de equivalencia y articulación entre grupos o fuerzas sociales. Es decir, si el discurso que pretende conquistar votos de manera masiva, verdaderamente logra seducir al electorado, tendrá en los medios de comunicación a un problema menor.

En Latinoamérica tenemos algunos lamentables ejemplos de ello. Chávez en Venezuela, y Morales en mi país, no eran exactamente los que recibían la mayor atención de los medios, pero con buenos discursos (demagógicos) lograron hacerse con el poder. Eso no quiere decir que necesariamente un partido pequeño que llegue al gobierno va a ser tan desastroso como mis ejemplos, los estoy usando para graficar las posibilidades reales de llegar al poder siendo el favorito de la gente aunque no el de los medios.

Por el bipartidismo

A mi no me parece mal que existan dos grandes partidos y que sean estos los que tengan las probabilidades ciertas de formar gobierno, aunque creo que España necesita una profunda reforma electoral y constitucional. La primera, encaminada a una mejor representación de la voluntar de todo el pueblo español, la segunda para afianzar los cimientos de nuestra Patria, los cuales están sufriendo las agresiones de los Nacionalistas y las deslealtades de los socialistas.

Interesante debate que

Interesante debate que habéis creado aqui ... mmmm....

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Me agrada que me critiques

Veo interesante tu postura, pero a la vez equivocada. Yo creo que la política no es un producto que se tengo que vender, porque todos sabemos precisamente que la publicidad es engañosa y que a veces priman los intereses de la propia empresa antes que el benestar del consumidor.
¿Cuantas promesas hacen que no cumplen?

Yo creo en el voto ideológico, por supuesto.

En todo caso, ¿qué me dirías de la crítica que yo hago referente a que existen otros partidos que quedan relegados de ese panorama político bipartidista fomentado precisamente por la televisión?

Me interesa tu opinión

gracias

Depende

Los medios siempre tratan de centrar su atención en los que, consideran, serán los principales contendores en la batalla electoral.

Sin embargo la aceptación o no por parte de los ciudadanos a una u otra idea, aunque recibe influencia de los medios, depende principalmente de las posibilidades de un discurso político de generar fenómenos de equivalencia y articulación entre grupos o fuerzas sociales. Es decir, si el discurso que pretende conquistar votos de manera masiva, verdaderamente logra seducir al electorado, tendrá en los medios de comunicación a un problema menor.

En Latinoamérica tenemos algunos lamentables ejemplos de ello. Chávez en Venezuela, y Morales en mi país, no eran exactamente los que recibían la mayor atención de los medios, pero con buenos discursos (demagógicos) lograron hacerse con el poder. Eso no quiere decir que necesariamente un partido pequeño que llegue al gobierno va a ser tan desastroso como mis ejemplos, los estoy usando para graficar las posibilidades reales de llegar al poder siendo el favorito de la gente aunque no el de los medios.

Tema complicado

El problema radica en que la política no es necesariamente una cuestión exclusivamente ideológica (ingrediente que debe estar presente). Sino que es, además, una acción integral que contempla muchos otros aspectos entre los cuales está el marketing (mercadeo creo que les gusta decir en España) puesto que se trata de vender un producto (ideas o planes de gobierno) a cambio de lo que en un proceso electoral reemplaza al dinero, el voto. Entonces, claro que tienen que tomar sus mejores ángulos, lo que visten, dicen y muestran tiene que estar milimétricamente planificado... Creo sin embargo, que llegar a extremos en este aspecto es poco aconsejable, es necesario que los políticos también se muestren humanos y carismáticos. El punto es lograr el equilibrio entre las dos visiones.

Ese es el ingrediente que estás criticando. Pero, dentro del marco de la democracia moderna, en la que tienes que conquistar inmensas masas de gente ¿sería posible diseñar una estrategia política sin mercadeo? Creo que no. En todo caso, es una cuestión de habilidad y percepción ciudadana el poder separar la paja del trigo y, más allá de las estrategias político-comerciales, lograr leer los verdaderos mensajes de los políticos.